Hoy no les
propongo una receta, sino una manera diferente aprovechar sobrantes de vino, o
un vino que perdió calidad por exceso de guarda u otro motivo. Lo más común es
usarlo para cocinar alguna carne, salsa o risotto, aunque esta vez nos vamos a ir
para el lado de los dulces. Simplemente tenemos que llevar a hervor el vino con
la misma cantidad de azúcar y dejar cocinar a fuego bajo hasta que tome
consistencia de jarabe. Podemos agregar cáscaras de cítricos, ramas de canela o
una chaucha de vainilla para saborizar. ¿Para qué podemos usar este
almíbar?...para acompañar helados, tortas, frutas, un plato de quesos, como base para cócteles,
y, si lo mezclamos con un 50% de alcohol, tenemos un licor de vino
espectacular!. Se conserva en botellas bien tapadas fuera de la heladera hasta
1 año. Una vez que abrimos la botella conviene guardarlo en la heladera.
Recetas, lugares, datos útiles y consejos para aprovechar al 100% tu cocina y disfrutar a pleno del mundo de la gastronomía.
martes, 21 de julio de 2015
Almíbar de vino
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viernes, 10 de julio de 2015
Cheesecake de dulce de leche sin cocción
Hoy voy a dejar de lado el tema "crudiveganismo" y le voy a dedicar un ratito a todos los golosos. Esta torta es ideal para novatos porque requiere muy poca técnica, solo un poco de cuidado con el manejo de la gelatina, pero el resto es solo mezclar y esperar. Para la base vamos a procesar 150 grs de galletitas dulces (las que más te gusten que no sean rellenas) y las mezclamos con 75 grs de manteca derretida o aceite neutro. Volcamos la mezcla sobre un molde desmontable (yo usé de 28 cm), presionamos bien y llevamos a la heladera. Por otro lado mezclamos 750 grs de dulce de leche repostero con 750 grs de queso crema, perfumamos con vainilla y ralladura de mandarina o naranja, sí, no le tengan miedo, no se van a arrepentir (el sabor tan particular de los alfajores havanna viene dado por esencia de mandarina). Aparte, disolvemos 15 grs de gelatina sin sabor con 150 cc de leche fría, lo entibiamos a baño maría o en microondas por 20 a 30 segundos, hasta que la gelatina se disuelva bien. Antes de integrar todo conviene agregar un par de cucharadas de la mezcla de dulce de leche a la gelatina, para igualar densidades. Una vez hecho eso, incorporamos todo con la ayuda de un batidor para que no queden grumos. Volcamos sobre la base de galletitas y enfriamos en heladera por un mínimo de 6 hs antes de servir. Yo la decoré con praliné, también pueden espolvorear con coco o chocolate rallado.
sábado, 4 de julio de 2015
Nuestro pequeño crudívoro interior
Como ya les
conté, desde fines del año pasado estoy embarcada en la dichosa aventura de
adentrarme en el mundo del crudiveganismo. No hay una carrera universitaria
para recibirse de “crudivegano” o un manual que nos dé una definición exacta de
esta palabra; como la mayoría de las cosas en la vida, todo es cuestión de
probar. La experiencia demostró que con este tipo de alimentación se pueden
sanar muchas enfermedades y prevenir otras tantas, y no es ninguna novedad que
la comida es el combustible de nuestro cuerpo y es lógico que a mejor calidad
de lo que ingerimos, mayor será nuestro rendimiento. Hay mucha bibliografía e información en
internet respecto de este estilo de vida, pero para resumir un poco y entender
el porqué de ciertas cosas, les voy a
mencionar, con mis palabras, lo que
aprendí hasta ahora:
- - Consumir alimentos crudos, activados o germinados, en su mayoría frutas, verduras (en especial hojas verdes), hierbas, especias, semillas, hongos, algas y legumbres.
- - Los alimentos no deben exponerse a más de 42° C, ya que a partir de esa temperatura sus enzimas mueren y el cuerpo necesita usar las propias para digerirlos, gastando energía innecesariamente (para eso se usan el sol o los deshidratadores de alimentos).
- - No consumir cereales ni derivados. Sí, arroz yamaní, mijo, quinoa o amaranto.
- - Todo lo que se consume debe ser orgánico, o sea, libre de pesticidas y productos químicos.
- - No consumir productos de origen animal.
- - Las semillas y frutas secas se activan (se remojan) para facilitar la producción de enzimas benéficas, incentivar la cantidad de vitaminas y facilitar su digestión.
- - No consumir ningún tipo de azúcar. Algunos consumen miel o azúcar de coco. Se puede utilizar stevia natural.
- - Incorporar súper alimentos: maca, espirulina, chía,etc…
- - Utilizar sal marina o del Himalaya preferentemente
- - Evitar la soja y sus derivados, aunque de vez en cuando se puede usar salsa de soja o tofu, siempre que sean orgánicos.
- - Se considera una dieta crudivegana cuando el 80% de la misma está constituído por alimentos crudos.
Ahora bien,
la mayoría de ustedes estarán pensando que esta alimentación es aburrida,
complicada y que solo unos pocos pueden adaptarse, la realidad es que es todo
lo contrario: es infinita la cantidad de platos que pueden prepararse y todos
son muy sabrosos gracias al uso de las hierbas, especias y semillas; y lo más
importante, aunque no nos demos cuenta, todos tenemos nuestro lado crudivegano
oculto. Quien no se tentó alguna vez con un guacamole, una ensalada de rúcula,
peras y nueces, o de pepino, cebolla, tomates y aceitunas; una tapenade o un
pesto de tomates secos; una salsa criolla o un chimichurri; un plato de arroz yamaní con verduras de
estación o una coleslaw de repollo, zanahoria y manzana; una ensalada de frutas
o un licuado de banana y leche de coco y ni que hablar de un mix de semillas y
frutos secos con miel. Todo lo que acabo de mencionar son preparaciones
crudiveganas que comemos muy a menudo sin detenernos a analizar a qué tipo de
alimentación pertenecen. Es que todos llevamos nuestro pequeño crudívoro
interior. El crudiveganismo es una
elección, hay quienes la hacen todos los días de su vida, y quienes la toman de
vez en cuando, algunos más seguido que otros. Yo, por ejemplo, soy omnívora,
pero nunca fui fanática de la carne y por eso, sin planearlo, mi alimentación
siempre fue muy rica en frutas, verduras, legumbres y semillas, por lo que la
mayoría de los días de la semana elijo platos que cumplen con los preceptos del
crudiveganismo, pero no por eso voy a decir que soy “crudivegana”, al menos no
por ahora. Creo que lo importante para quienes quieran llevar una alimentación
saludable es tratar de incorporar cada vez más este tipo de alimentos y
técnicas, y ver qué pasa con su cuerpo, porque cada uno digiere y asimila de
una manera diferente.
Quienes me
siguen en Facebook habrán visto unas cuantas fotos de las recetas que fui
probando y algunos curiosos quieren saber dónde adquirir esos manjares; bueno,
no quiero contar demasiado pero les
puedo adelantar que estamos terminando de cocinar un proyecto al respecto y que
en muy poco tiempo tendrán excelentes
novedades. Para este proyecto contamos con el asesoramiento de Diego Castro,
referente argentino de la cocina crudivegana. Diego fue el pionero en nuestro
país, y hoy tengo el privilegio de nutrirme de sus conocimientos y experiencia.
Diego no solo tiene una trayectoria de años en el tema, sino una gran
generosidad al compartir su tiempo y transmitirme toda su pasión por la salud
de nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Hace unos días hicimos una degustación y
me gustaría terminar con algunas fotos de las cosas que preparamos con Diego,
miren con atención y díganme si siguen pensando que los crudiveganos solo
“viven de ensalada”.
Falafel de semillas con salsa de cilantro
Sandwich de palta con vegetales y crema de tomates secos
Sushi
Torta de chocolate
domingo, 21 de junio de 2015
Focaccia rápida, sin levadura
No hay cosa
que me ponga de mejor humor que hacer una “prueba de laboratorio” (léase, cocina) y
que resulte todo un éxito, y fue el caso de esta receta. Es una especie de pan o focaccia sin
levadura, lo cual implica, poco tiempo, poco trabajo y mucho sabor!. Yo agarré
lo que tenía a mano y terminó siendo de tomates secos, pero se puede hacer
saborizar con aceitunas, cebolla, panceta, queso, longaniza, frutas secas, etc…Lo
único que tenés que hacer en poner en un bol 2 tazas de harina con 2 cditas. de
polvo leudante, condimentar con sal y especias, hacer un hueco en el centro y
agregar 1 huevo, ½ taza de aceite de oliva, ½ taza de tomates secos hidratados
y picados y agua hasta formar una masa “chiclosa” (no metas las manos porque se
te van a pegotear). Volcás la mezcla en un molde enaceitado y enharinado, y te
fijás que no quede de mucho más de 2 dedos de altura aprox. Cocinás en horno
moderado hasta que esté bien crocante (unos 30 minutos). Lo podés consumir como
pan, cortado en forma transversal para rellenar o hacer tiritas y secarlas en
el horno hasta conseguir unas deliciosas tostaditas.
miércoles, 17 de junio de 2015
Cumaná, para mí, de lo mejorcito de Buenos Aires
El finde pasado, después de un tiempo sin visitarlo,
decidimos volver a Cuamaná. Si bien sabíamos que íbamos a comer rico y barato,
esta vez nos sorprendió con el plus de una excelente atención, que muchas veces
solía ser el punto flojo del lugar. Pedimos dos pizas chicas, una de espinaca y
salsa blanca ($74),
y una fugazzetta rellena ($76)
Ambas estaban
excelentes!...la masa es finita, pero no tipo cartón, crocante, sin
desperdicio. La cantidad de ingredientes en la proporción perfecta y muy
sabrosos. Éramos tres y comimos
demasiado, la última porción ya fue de gula, y por eso no quedó lugar para el
postre. Respecto de la atención, nuestro camarero estuvo atento desde el
momento en que nos sentamos y trajo todo tal cual le pedimos, sin demoras ni
olvidos. En cuanto pedimos le avisamos que íbamos a comer dos pizzas, pero que
le pedíamos primero una para que no trajera todo junto, y en cuanto sirvió la
primer pizza, él solo nos recordó que podíamos pedirle la otra cuando
quisiéramos, realmente estaba muy atento!
Además de las pizzas, siguen teniendo sus especialidades al
horno de barro, las cazuelas, entre $65 y $70, y les aseguro que, a diferencia
de muchos lugares que achicaron sus porciones, acá todo parece ser cada vez más
abundante.
También hay ensaladas, baguetones, calzones, picadas y
empanadas.
Siguen sin cobrar cubierto y nunca falta el pan casero (nos
trajeron 7 rodajas!) y la manteca Sancor.
Para quienes nunca fueron, les aviso que se llena rápido y
suele haber mucha espera, vayan temprano (antes de las 21hs) o con mucha
paciencia, aunque vale la pena.
Cumaná está en Rodriguez Peña 1149, abre todos los días
mediodía y noche, y solo aceptabn efectivo.
martes, 9 de junio de 2015
Galletas de avena, un clásico que no falla
Esta receta
de galletas de avena es infalible, rápida, fácil y con pocos ingredientes, además,
admite muchas variantes. Podés hacer la masa básica y separarla en varios
recipientes para agregarle diferentes ingredientes y que cada uno tenga su
preferida. Manos a la obra. En un bol mezclar 1 huevo con 75 grs. de azúcar
integral (podés usar común) y 75 cc de aceite neutro. Perfumar con vainilla y
agregar 100 grs de avena y 75 grs de harina con una cdita. de polvo leudante.
Unir todo, formar bolitas y disponer sobre una placa enaceitada. Aplastar un poco
las bolitas, dejando un espacio entre cada una porque se van a extender un poco
durante la cocción. Cocinar en horno medio entre 15 y 20 minutos, cuando veas
que la base está doradita sacalas y pasalas a una rejilla. Van a estar un poco
blandas, pero en cuanto se enfrían quedan súper crocantes. ¿Qué le podés
agregar a la masa básica? Trocitos de chocolate, frutas secas, maní, semillas,
ralladura de cítricos, pasas de uva, fruta glaceada, etc…Si te sobran, cosa que
dudo, guardalas en frascos herméticos para que no se humedezcan, duran mucho!
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lunes, 1 de junio de 2015
Pizza vegana con “pseudo-queso de papa”
Sí, sí, ya
sé, suena raro lo de queso de papa, no?...y es que en realidad no es queso,
porque no parte de la base de ningún lácteo, aunque el resultado final es
sorprendemente similar al de un queso cremoso o una muzzarella. Hoy les voy a
pasar dos recetas (base y queso para la pizza) y varias ideas para utilizarlas.
Empezamos por el “pseudo-queso”. Las cantidades son aproximadas y dependen de
la cantidad de queso que quieran hacer, pero para tener una idea, vamos a
partir de 500 grs. de papa. Cocinamos la papa con cáscara, al vapor o hervida
(también puede ser al horno envuelta en aluminio), y cuando está bien tierna la
pelamos. Le agregamos sal, pimienta, un chorrito de jugo de limón, 100 cc de
aceite de oliva y 2 cdas. de agua natural. Licuamos o mixeamos y vamos a ver
que se empieza a formar una crema bien elástica, como un queso cremoso
derretido que hace “hilos”, eso significa que está listo. Si lo queremos un
poco más fluído le agregamos unas gotas más de agua.
Para la
base de la pizza tenemos que cocinar una parte de arroz yamaní con 2 y ½ partes
de agua hasta que la absorba por completo. Va a quedar muy al dente, es lo que
necesitamos. Una vez cocido lo dejamos enfriar y le agregamos 1 cda. de aceite
de oliva y una cdita. de sal, procesamos un poco, sin que llegue a hacerse una
crema, y con la ayuda de las manos humedecidas formamos la base presionando
sobre una pizzera enaceitada. El grosor dependerá del gusto de cada uno, pero
no las hagan muy finitas porque se pueden endurecer mucho. Una vez formada la
base la vamos a cocinar en horno suave unos 15 a 20 minutos, hasta que veamos
que se dora levemente y se despega del molde. La cubrimos con salsa de tomate y
con el pseudo-queso de papa, espolvoreamos con orégano y volvemos al horno
hasta dorar. Les juro que queda buenísima!...
Otras
ideas:
- El pseudo-queso lo pueden usar para berenjenas o zapallitos rellenos, para terminar un risotto, o saborizarlo y servirlo frío como un untable.
- Con las bases de arroz yamaní se pueden hacer tartas, sándwichs, canapés o galletas.
- Las bases de arroz yamaní se pueden conservar perfectamente en el freezer.
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