jueves, 13 de octubre de 2011

Fideos con vegetales, estilo oriental...para Nico

A pedido de Nico, que no solo es vegetariano sino que además no le gusta el queso, les voy a contar cómo hacer un salteado de fideos y vegetales, muy parecido al “chow mien” (plato típico de la cocina china). Es una forma distinta de comer pasta y de incorporar verduras a nuestra dieta, saliendo un poco de la rutina de las ensaladas.
Lo primero que hay que hacer es cocinar fideos largos (sin son finitos, mejor) y retirarlos cuando todavía les falta 1 minuto de cocción. Los escurrimos, los lavamos con agua fría (es para que después no se peguen) y los reservamos. Para las verduras yo elegí zanahoria, zuchini, cebolla, cebolla de verdeo y brotes de soja (si te gustan podés agregar morrón, berenjena, chauchas, etc…) y las corté en juliana (bastoncitos muy finitos). En un wok o sartén profunda (ideal si es antiadherente) puse un chorrito de aceite y cuando estuvo bien caliente incorporé la cebolla común, la zanahoria y el zuchini. Hay que saltearlas unos minutos hasta que esté tiernas, pero no hechas puré.

Cuando ya “aflojaron” un poco agregué el verdeo, los brotes y un buen chorro de salsa de soja. Cociné unos minutos más y por  último incorporé los fideos. En ese momento hay mezclar, agregar un poco más de salsa de soja y esperar a que todo tome buena temperatura (no olvidemos que los fideos estaban fríos). Para terminar le puse unas semillas de sésamo tostadas que le dan muy buen sabor y nos hacen muy bien.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lomitos de atún en lata

Esta semana (hasta el domingo inlcusive) podés encontrar en el supermercado COTO las latas de lomitos de atún (al natural o en aceite), de marca propia, a $5,99 cada una, llevando dos iguales. Te las recomiendo porque ya las probé y la calidad es igual o superior a la de las primeras marcas que cuestan casi el doble.

Leicaj "pegajoso" para Andy...

Hoy les voy a contar como hacer un “Leicaj”. Muchos se preguntarán: ¿qué es eso?, es un budín típico de la cocina judía, cuyo ingrediente principal es la miel. Yo lo conocía, pero nunca lo había hecho, así que cuando uno de los dueños del lugar donde trabajo me dijo que tenía ganas de incorporarlo a la oferta de pastelería,  empezó la búsqueda de la receta ideal. Como era de esperarse, encontré tantas recetas como “bobes” hay en la colectividad. Decidí jugarme por una que me pareció bastante equilibrada, ¿el resultado?, un riquísimo budín especiado, con un ligero sabor a café, pero que, según Andy (el antojado), no tenía nada que ver con el leicaj “súper pegajoso” que él  acostumbraba comer. (Igual ya les pasaré la receta de este budín de miel y café, porque fue todo un hallazgo). Como cabeza dura que soy, seguí buscando recetas, y dado que ninguna me convencía me basé en la descripción de color, sabor y textura que tenía que lograr, y combiné cantidades e ingredientes a mi criterio, por suerte no me equivoqué. Hice el budín más húmedo, esponjoso y pegajoso que comí en mi vida, una verdadera delicia. Aquí va la receta: licuar 350 grs de miel, 2 huevos, 200 grs de aceite neutro, ½ taza de té fuerte, ½ manzana verde, 180 grs de azúcar blanca, 60 grs de azúcar negra y un chorrito de whisky o cognac. A esta mezcla agregar 300 grs de harina, 2 cditas. de polvo leudante, 1 cda. de canela y ½ cdita. de clavo de olor (ojo!, el clavo es muy invasivo). La mezcla queda bastante líquida, pero así tiene que ser. Volcar la preparación en un molde untado con aceite y harina (yo usé uno rectangular de 20 por 30, pero vos elegí el que te guste) y cocinar en horno moderado.  El punto de cocción se chequea igual que en otros budines, aunque éste es muchísimo más húmedo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Siga la Vaca, ¿parrilla o salad bar?...

El sábado a la noche decidimos aprovechar unas invitaciones que teníamos para ir a cenar a “Siga la Vaca” y elegimos la sucursal de San Isidro. Para aquellos que no conocen el sistema les cuento que se paga un cubierto por persona (el día más caro es $93, excepto en Pto. Madero que es de $110) y el mismo incluye toda la comida (entradas, guarniciones, parrilla), bebida (agua libre y a elegir entre 1 vino y una jarra de gaseosa o de cerveza), y un postre (hay mucha variedad). Créanme si les digo que un vegetariano sería feliz en este lugar. Para sorpresa de muchos la mesa de entradas, además de algunos quesos, fiambres y carnes frías, ofrece muchísimas y riquísimas preparaciones a base de verduras (ensalada waldorf, rusa,  caprese, coleslaw,  espárragos, escabeches, champiñones a la provenzal, batatas acarameladas, tarta tipo pascualina, tortilla, pickles, aceitunas, cebollas al vino tinto, y más). Y por si esto fuera poco, hay dos mesas llenas de vegetales  para armarte tu propia ensalada, donde podes encontrar lechuga, tomate, zanahoria, rúcula, espinaca, champiñones crudos, remolacha, choclo, chauchas, brócolis, además de puré de papa y calabaza. Todo es muy fresco y lo reponen constantemente. Si queres papas fritas, te las lleva el mozo directo a la mesa. 



 Ahora pasemos a la parrilla, que es lo que debería destacarse aquí. Digo “debería” porque, aun siendo buena, creo que no cubrió las expectativas. De los cortes que probamos, sólo critico el matambre vacuno (buena cocción, pero dura la carne) y la morcilla (rica, pero la sirvieron fría), el resto –chinchulines, chorizo, pechito y matambrito de cerdo, vacío, asado- excelentes. El mayor problema fue que muchos de los cortes que figuran en la pizarra no existían, como la entraña o el solomillo de cerdo.  Otro punto en contra es que hay una sola parrilla para todo el salón, y dada la dimensión del lugar y el hecho de que es autoservicio, el camino de regreso a tu mesa puede hacerse eterno y por mucha voluntad que ponga el parrillero, la comida termina llegando tibia.

Finalmente llegó la hora de los postres. Debo decir que en general la presentación y la calidad son muy buenas, así como la posibilidad de elegir entre muchas opciones. Como pastelera de alma y oficio que soy,  no pude evitar que una de las elecciones fuera el “volcán de chocolate”, es la prueba de rigor, y lamentablemente la prueba no fue superada con éxito: quien tuvo la ardua tarea de desmoldar el volcán, no lo hizo con suficiente delicadeza y llegó a la mesa algo que parecía un sombrero flotando sobre el río. Más allá del inconveniente, el sabor y la textura estuvieron muy bien logrados, y la decoración que completaba el plato, también. El otro postre fue un flan mixto, bien casero, sin objeciones.


La conclusión de la noche fue: existen muchas parrillas de barrio que ofrecen menú libre más completo (acá no hay ni provoleta ni mollejas, por ejemplo), de igual o mejor calidad y a mitad de precio. El salad bar es excelente, sí, pero no justifica los casi $100 de cubierto.
 

viernes, 7 de octubre de 2011

A cuidarnos sin privarnos...

La entrada de hoy es una especie de preámbulo para una nueva sección que próximamente incluiré en el blog: "Recetas saludables". No me gustan los términos "diet" o "light", porque realmente no les encuentro sentido. Yo asocio lo sano con ciertos hábitos que hacen a un estilo de vida y no con una dieta determinada. Creo que hay miles de alimentos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra calidad de vida, y que solo es cuestión de probarlos y aprender a incorporarlos a nuestro menú cotidiano.
Antes de empezar a subir recetas, voy a darles algunas sugerencias generales para tener en cuenta: 

Es importante que a la hora de cocinar vegetales, recurramos al horno, microondas o la vaporiera y no al hervor, ya que éste último le quita muchos de sus nutrientes.
-  No usemos el rocío vegetal comprado, ya que es imposible saber qué es lo que realmente contiene ese aerosol. Es recomendable comprar un contenedor de plástico con gatillo (como los de limpieza) y cargarlo nosotros con aceite.
- Cuando rehogamos lo ideal es utilizar el rociador  para dosificar la cantidad de aceite y evitar los excesos. Siempre procuremos que no sea mezcla, y en lo posible que sea de oliva. En el caso del de girasol, maíz o soja, al calentarlos, cambia la composición química de los ácidos grasos del aceite, saturándose. Esta condición puede ser la base para que el organismo genere colesterol de forma similar a los alimentos de origen animal. Por esta razón, se recomienda que estos aceites sean utilizados en forma cruda para condimentar y no para cocinar.
- Cuando condimentemos ensaladas, siempre midamos el aderezo por cucharadas para evitar los excesos.
- Reemplacemos los productos lácteos enteros por descremados.
- Si queremos suavizar una salsa, en lugar de usar crema, usemos queso blanco.
- En todos aquellos aderezos fríos cuya base original sea la crema (por ejemplo la ensalada waldorf), la misma puede reemplazarse por yogurt natural.
- Lo ideal es evitar el uso de mayonesa, pero ahora existen en el mercado opciones sin colesterol que, utilizadas en pequeñas cantidades, aportan pocas calorías y una cantidad muy poco significativa de grasas. 
- A la hora de rebozar milanesas o supremas, agreguemos al pan rallado un poco de avena y semillas (lino, sésamo, girasol, chía). No solo son saludables, sino que dejan la preparación mucho más rica y crocante.

lunes, 3 de octubre de 2011

Sarkis, para paladares especiados

Si sos amante de la comida armenia o árabe, seguramente alguna vez habrás recibido el comentario: “tenés que ir a Sarkis”, y quien te lo hizo, no se equivocó. Conocí muchos lugares de cocina de medio oriente y todos se destacan por algún plato, a diferencia de Sarkis, donde todo es destacable. No hablo solo por experiencia propia (ya que fui solo dos veces), sino por la de mis amigos y conocidos, expertos en este tipo de sabores, entre quienes nunca encontré críticas negativas. Algo que me sorprendió al momento de sentarme a la mesa fue que, además de las cartas tradicionales, hay una carta meramente explicativa donde se detallan los ingredientes y tipos de cocción utilizados en cada plato. La atención de los mozos puede fluctuar en velocidad,  de acuerdo a la ocupación del lugar, que siempre suele estar lleno, pero aunque resultara lenta, nunca deja de ser atenta.  Ahora vamos a lo nuestro, ¿qué comimos?. Como entrada pedimos media porción de queso feta (un poco escasa, $18) y media de ensalada Belén($14), muy ricos. Otro punto a favor, se puede pedir media porción de casi todos los platos.

 Como principales elegimos dos de la parrilla: un “fierro de cordero” (brochette de trozos de cordero adobado acompañada con tomate y cebolla, para compartir, $58) y medio “kafta de carne completo” (especie de brochette de carne vacuna picada, bien condimentada, servida sobre un pan finito muy crocante y cubierta con salsa de yogurt natural y perejil, $31). Ambos platos estaban deliciosos, la carne en su punto justo y las especias totalmente equilibradas.


Éramos tres y comimos más que bien, de hecho, no nos quedó lugar para el postre. Tomamos agua mineral ($12) y una copa de vino ($12). La carta de vinos es variada y los precios, al igual que los de la comida, muy razonables. Solo tengo dos cosas a observar: no nos cambiaron los platos entre la entrada y los principales; y me pareció un poco caro el servicio de mesa, $8 por un poco de pan árabe, calentito y rico, pero pan al fin. Más allá de esos detalles, es para volver.

Queda en Thames 1101 (a una cuadra de Av. Córdoba). Solo aceptan efectivo y no toman reservas, lleguen temprano o armados de paciencia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pastrami

Dado que en estas últimas semanas varios amigos me pidieron la receta de esa “carnecita que se deshace con solo mirarla”, aquí les digo paso a paso cómo hacerla.
El único secreto para que este plato sea un éxito es tener paciencia.
El mejor corte es la tapa de asado (ojo que en muchos supermercados la venden enrollada y esa no sirve). Para empezar tenemos que sacar la grasa visible y colocar la carne en un recipiente hermético con 2 cdas. de sal gruesa, 1 cda de azúcar, 2 dientes de ajo, un par de hojas de laurel y cubrirla con agua. La llevamos, tapada, a la heladera por 4 o 5 días antes de cocinarla. A la mitad de tiempo, conviene darle una vuelta para que el marinado sea parejo. Pasado el reposo, la enjuagamos bien y la colocamos en una fuente junto con los ajos, un poco de pimentón, sal y una botella de vino tinto. Si es necesario, agregamos agua hasta cubrir. Tapamos con papel de aluminio y cocinamos en horno bajo por dos a tres horas (para chequear el punto tenemos que insertar una cuchara y se tiene que cortar fácilmente).
Se puede comer caliente o frío. Es ideal para hacer sandwiches y ensaladas.