jueves, 25 de agosto de 2011

Un pedacito de Arabia a pasos de Barcelona

El primer destino en España fue Castelldefels, ubicado 20 km al sur de Barcelona, con unas playas hermosas sobre el Mediterráneo.  La ciudad es muy tranquila, el ambiente muy familiar, pero llena de barcitos y pequeños restaurants donde se puede disfrutar de una caña (cerveza) y unas tapas a cualquier hora del día. La oferta gastronómica es muy variada, aunque se destacan platos típicos como la paella, los pimientos del padrón (son pequeños, verdes y levemente picantes, fritos son una delicia), los chipirones y todo tipo de embutidos. La primer noche comimos un surtido de montaditos que te permite degustar un poco de todo ello,  pero al otro día quisimos variar y nos arriesgamos a probar un restaurant de comida árabe que estaba en la esquina del hotel. Siempre había mucha gente y eso, en mi opinión, ya es un buen indicio; no nos equivocamos. La mayoría de los platos se basaban en carne (de vaca, cerdo o pollo) cocinada y fileteada al estilo “shawarma”, pero presentada de diferentes maneras: envuelta en una masa muy fina (dürüm), dentro de un pan tipo pita (döner kebab) o al plato; todos llevan verduras (lechuga, tomate, zanahoria, repollo) y una salsa deliciosa a base de yogur, además se pueden combinar con ananá y aceitunas. Nosotros pedimos  cuatro diferentes y eran uno más rico que el otro. ¿El precio?, mejor todavía, entre 3,90 y 5,50. Acompañamos con cerveza helada, muy buena, a 1,60 el chopp. Todo en un ambiente decorado acorde.
 

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